¿Cómo puede un navegante principiante aprender a comprender el viento? Asesoramiento de expertos.

¿Cómo puede un navegante principiante aprender a comprender el viento? Asesoramiento de expertos.

La historia del uso de la energía eólica para navegar por los mares y océanos se remonta a muchos siglos.

El viento llenó las velas del legendario "Argo", el viento traicionero impidió que Ulises regresara a su Ítaca natal. La fuerza del viento llenó las velas de Colón, ayudando a avanzar hacia la meta deseada: el descubrimiento de nuevas tierras.

El desarrollo técnico de la humanidad no afectó el hábito de usar la vela, solo disminuyó el número de veleros. Pero incluso el velero más primitivo debería hacerse a la mar bajo la guía de un navegante que comprenda el viento.

¿Qué significa el término "aprender a entender el viento"?

Como muchos siglos pasados, el viento sigue siendo el elemento principal del apartadero, llenando las velas y siendo el motor natural y natural de cualquier yate.

Para una navegación segura, un navegante novato debe conocer no solo el equipo de navegación, sino también evaluar correctamente la situación con el viento, poder determinar su dirección, velocidad y posibles cambios en el flujo de aire. Aprender a identificar tales cambios es una habilidad muy necesaria que le ayudará a utilizar con eficacia toda la fuerza del viento. La capacidad de evaluar correctamente la fuerza y la dirección del viento le ayudará a aprender a navegar el barco incluso contra el flujo de aire que se aproxima. Debe entenderse que una vela llena de viento es como el ala de un avión, creando sustentación mientras impulsa el yate hacia adelante.

Salir a navegar a vela es una especie de ritual, cuyos momentos tienen un cierto significado, ayudando al navegante a realizar una travesía exitosa. Es imposible ignorar las tradiciones ancestrales, probadas por la aplicación práctica.

Antes de salir del puerto deportivo, cualquier navegante determina la fuerza y la dirección del viento.

Existe una terminología básica sobre el viento. Estos son los términos lado "sotavento" y "barlovento" del buque.

Prestando atención al mástil superior, a la veleta, a la fuerza del ondear de la bandera y al estado de la superficie del agua, los navegantes atentos pueden determinar con bastante precisión la dirección y la fuerza del viento.

El hábito de utilizar sus observaciones ayudará a un navegante novato, por el color del agua o la aparición de gorros blancos en la cresta de una ola, a determinar el cambio en el viento o sus rachas. La experiencia de los navegantes de los barcos de vela de los siglos pasados, dejó a los navegantes modernos muchas señales que no deben ignorarse. Tales señales dicen sobre el viento:

  • al caer la noche, el viento amaina (si no, el clima seguramente se deteriorará);
  • la velocidad máxima del viento se fija entre las 13 y las 14 horas;
  • fuertes ráfagas de viento predicen su intensificación;
  • aumento del viento después de una lluvia prolongada, para mejorar el clima;
  • un fuerte aumento del viento después de la lluvia: es posible una tormenta;
  • el viento amaina durante una tormenta; lo más probable es que cambie de dirección.

Los navegantes más experimentados tienen en cuenta las diferencias de viento al distinguir entre el viento real y el aparente.

El viento verdadero es el viento que refresca al navegante que está quieto.

El viento del banderín se determina sumando el viento real y el flujo en sentido contrario que se produce cuando el yate se está moviendo. Es bastante lógico que si el viento real es de contra o cruzado, el viento aparente soplará más fuerte y, en consecuencia, el viento aparente se debilitará con el viento de cola. Estos factores afectan directamente la velocidad de un velero.

El viento aparente alcanza su velocidad máxima en ciertos rumbos (desde el golfo hasta el viento de beydewind) y cae al mínimo en el rumbo de proa del viento.

Contra el viento, el velero no puede moverse, la vela se agitará inútilmente. Esta posición de la embarcación se denomina Proa contra viento, una zona muerta.

Por este motivo, la relación del barco y la vela con la dirección del viento es fundamental en la navegación. La gran mayoría de los barcos de vela pueden navegar en relación con el viento, con rumbo de al menos 45 grados.

Los expertos aconsejan a los navegantes novatos que aprendan y memoricen ciertos términos más utilizados en la navegación:

  • sotavento: movimiento de la embarcación con viento favorable;
  • lado de ceñida: el lado o dirección desde donde sopla el viento;
  • lado de sotavento: el lado opuesto al lado de barlovento;
  • amura de estribor: cuando el lado de barlovento está en el lado de estribor del yate;
  • virada a babor: babor, barlovento;
  • liderar en el viento: acelerar el barco cambiando el rumbo, que es más agudo en relación con el viento;
  • caer en el viento: disminuir la velocidad, aumentando el ángulo entre la dirección del viento y el plano central del yate.

El plano diametral es la línea de la imagen que corre exactamente en el medio del yate (de proa a popa).

Cuando se mueve en una determinada dirección con viento en contra, se usa virada, una serie de maniobras que se asemejan a un zigzag, mientras se cambia la virada. El cambio de amura se realiza al realizar un viraje sobrepasado (en este caso, la proa del yate corta la línea de viento), o de frente (la popa cruza la línea de viento).

El viraje de desfase comienza con una ligera inclinación del barco (de 5 a 10 grados), hacia el lado de sotavento. Al mismo tiempo, el barco recibe un impulso que le permite moverse una distancia de varios cascos contra el viento. El barco se deslizará durante unos minutos, lo que le permitirá prestar atención a la preparación para el siguiente giro. Cuando la proa del barco cruza la línea de viento, las velas se descascaran, pero tan pronto como la vela de estay comienza a llenarse de aire, se debe recoger. La vela mayor gira sola, pero hay que tener cuidado con la botavara.

Cuanto más a menudo se realicen giros de 90 grados, más rápido se moverá el barco contra el viento.

El giro de proa se realiza guiando la popa a través de la línea de viento. Debe tenerse en cuenta que al girar el fordewind, se toma un ángulo de solo unos pocos grados, pero no de 90, como en el overchlage. La embarcación pierde estabilidad al girar en dirección al viento, una orza ligeramente bajada lo compensa, pero la maniobra debe realizarse con suavidad, sin giros bruscos del timón. Cuando el yate pasa la línea de viento a popa, la vela mayor se lanza suave y ordenadamente, y la tripulación del barco transfiere el peso al lado de barlovento, aumentando la estabilidad del barco.

Fordewind y overslag se realizan mediante frecuentes cambios de virada, en relación con el viento en contra, moviéndose en zigzag (maniobras).

Al realizar estas maniobras, el trabajo bien coordinado y amigable de todo el equipo es más necesario que nunca. La tarea principal al maniobrar es no entrar en la "zona muerta" (leventic).

Caminar fácil y rápido por el viento es difícil de llamar, pero se proporciona un gran ahorro de tiempo y entrenamiento en maniobras. Se considera la efectividad de la rotación de viento de frente en función de las características y el tipo de embarcación.

Navegar, como forma de recreación, brinda la oportunidad de convertirse en un verdadero lobo marino a una persona de cualquier edad y características físicas. Combinando un extremo inimaginable y unas vacaciones maravillosas, la navegación a vela ha dejado de ser un privilegio de los ricos. Hoy en día, el costo de una navegación charter semanal no supera el costo de vida en un hotel, lo que confirma el carácter democrático de este tipo de vacaciones.

Lo principal es el deseo de aprender un trabajo difícil, la atención y la concentración al nadar.

¡Viento justo!

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